¿Mascotas, hijos o ambos?

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Simples deducciones, por Juan Chávez 

Magui, Ángel, Dany, Cleo, Mafer o Claus son los nombres de mascotas que ahora sus dueños ponen a sus perrihijos, si, atrás quedaron el Chato, la Gurru, Mona, Chaco u otros más, es la nueva generación de humanos que incluso prefieren tener perros o gatos principalmente que hijos, y esto va en ascenso, la industria crece a pasos agigantados, desde ropa hasta psicólogos, masajistas, hotel y hospitales especializados en atención a mascotas.

“Sí quieres fidelidad, cómprate un perro”, le dice Araceli a su hermana Mayté cuando esta última habla sobre los cuernos que le puso el novio, y es que ahora se cuentan por decenas, no nada más en México sino en todo el mundo, personas  que prefieren tener en su casa mascotas, se refieren a ellas como sus hijos y les dan ese lugar.

Eunice de 34 años de edad y con dos relaciones sentimentales que la dejaron lastimada y desconfiada ahora da su amor irrestricto a 3 mascotas, dos perras y una gata, “mira yo no compré ninguna, a ella por ejemplo, yo venía del trabajo hace como 2 años y estaba llueve y llueve, llegué a la casa y por las rejas se metió a buscar refugio, cuando la vi pensé en sacarla, pero recordé que esa tarde le pedí a Dios que me diera un motivo para levantarme cada día y lo tomé como un mensaje. La pobre temblaba no sé si de frío o miedo”.

Señala que esa noche le puso un cartón y una cobija en desuso y algo de comida, “normal, no tenía croquetas, le compartí de lo que yo tenía de comida y al otro día la vi bien, estaba llena de garrapatas, pulgas y me miraba con ojos de susto, pero me dobló el corazón cuando me dio la patita y la puso sobre mi rodilla, supe ahí que no quería que se fuera”.

Cleo estaba preñada y bueno así llegó Deysi ambas de raza coker y luego apareció Iris, una gatita blanca de escasos dos meses, vagabundeaba en las basuras y Eunice la recibió en su hogar, hoy ella no cambia a sus tres hijas por nada, les ha hecho piñatas, pastel y dulces, les compró camas especiales que desprecian por dormir con ella. Las lleva a que les corten el pelo, les pongan moños y las dejen listas para pasear con otras perrunas, “hijas” de una doctora.

Hoy hay vestidos o trajes para perros, hay sesiones de fotografía, áreas especiales para que convivan, masajistas y en otros estados hasta nutriólogos y psicólogos, las leyes se han creado para protegerlos del abuso y maltrato que hacen de ellos los humanos, “los ángeles sin voz”, les llaman.

Esto lleva a replantear en los últimos años el cambio de aspiraciones que tienen los jóvenes, ya no es crecer, trabajar, casarse y reproducirse, el retardo en estas decisiones está impactando directamente en las escuelas, por ejemplo, en Santiago Ixcuintla ya ha habido cierre de un plantel escolar por falta de niños y amenaza con cerrar otro más.

Ahora por ejemplo en el parque recreativo La Loma, son cada vez más personas las que llegan a caminar, correr o convivir con su mascota al lado y muchos de ellos son jóvenes, quienes dicen que si tienen pareja, pero que no quieren hijos porque es una responsabilidad muy grande, muy cara y entonces señalan que su perro es como su hijo.

Hay quienes refieren amanecer entumidos porque le dejaron la cama a la mascota y está casi los echó al piso; Eunice señala que gasta un promedio de 600 a 700 pesos mensuales en sus 3 “hijas”, en puros accesorios, “a eso súmale su comida porque dos días a la semana les doy que carne asada o pollito, es que me parece que comer diario lo mismo es enfadoso y pobrecitas, vamos a la playa, les compro ropa, les pinto las uñas, las adoro”.

Para muchos resulta ridículo hablar de una mascota como si fuera humano o deprimirse por la muerte de “un animal”, “eso déjalo para las quedadas o los frustrados, cómo vas a andar gastando en un perro”, señala Andrés, quien dice que él jamás invertirá un peso en algo así y que hasta coraje le da saber las cantidades que se gastan en estos “gustos”.

Como sea, lo innegable es que quien conoce el amor y la dedicación que una mascota ofrece a su dueño sabrá que tiene en su mano la nobleza que muchos debiéramos imitar, porque no conocen de odios, rencores o venganzas, sin embargo, procrear es también parte del propósito para el que fuimos creados, creo que un justo equilibrio sería tener nuestros hijos y llevarlos a una directa convivencia con las mascotas, enseñándoles desde la más tierna edad el amor y respeto hacia todo ser vivo.

Yo por mi parte, me declaro no un seguidor de mascotas, pero manifiesto mi respeto hacia ellas y  hacia quienes dicen haber encontrado lo mejor de la vida en un amor perruno o gatuno, la fidelidad y el amor infinito existe dicen y se encuentra en las mascotas. Mándame tus comentarios, dudas y sugerencias a mi facebook Juan Félix Chávez Flores o a mi correo juanfechavez@gmail.com

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